principal

1 Sobre mí

Mi nombre es Clara, ya he cruzado la barrera de los treinta y no tengo nada de aquello que la sociedad insinuó que me haría feliz: no tengo “el trabajo de mi vida”, no estoy casada, vivo de alquiler y no tengo hijos. No me suelen preocupar los convencionalismos sociales pero coño, ¡No doy ni una!

Según Wikipedia el año en que nací fue “un año normal comenzado en martes”, “el año del buey en el horóscopo chino” y declarado el año “Internacional de la Juventud” por la Organización de las Naciones Unidas. Para mí, el año en que Shigen Miyamoto lanzó al mercado el personaje de Mario Bros, un fontanero barrigón con el que me siento muy identificada en ocasiones.

Me hubiera gustado que mi presentación fuera diferente, algo bonito, con  buen rollo y optimismo, de esas que cuando las lees piensas: “¡Qué tia!”, “¡Qué personalidad!”, “¡Qué claro lo tiene todo!”. De esas personas que o admiras o te dan rabia. Disculpa si te decepciono pero soy una chica bastante corriente, de las que lloran y se les hinchan los ojos, de las que se equivocan, de las que se preocupan por nada, que hacen mucho de un poco y estallan cuando cae la última gota y rebosa el vaso. De las que aprenden de los errores, de las que necesitan hablar para desahogarse, de las que quieren tantas cosas en la vida que no saben lo que quieren. Y como no, de las que se han caído tantas veces, que saben que levantarse es la única opción y solo es cuestión de tiempo y actitud.  No obstante, te puedes meter en mi perfil de Instagram y verás mi vida en “versión feliz”. Mi vida en Instagram es genial, siempre estoy activa, soy bastante natural, creativa y siempre tengo sentido del humor. Pero oye, ¿A quién no le gusta ponerse filtros y dar una versión bonita en las redes sociales? ¿La realidad? Llevo  más de un año convertida en una Zombie a lo Walking Dead y me ha tenido que dejar mi pareja para darme cuenta de que mi relación hacía tiempo que estaba muerta.

Ya puedo decir oficialmente que estoy soltera, que vivo sola en un piso situado en un barrio relativamente tranquilo en Barcelona, y que en estos momentos cuando el señor Facebook me pregunta ¿En qué estás pensando? Me parece un “metomentodo” que lo único que quiere es meter el dedo en la llaga, y consigue sacarme unas lágrimas.

Se venía cociendo unos meses atrás y era de cajón que cuando una pareja ya no funciona el que está más fuerte suele dar el paso, yo en esos momentos era de todo menos fuerte… y duele… ¡Cómo duele! A pesar de que se veía venir, me cegué pensando que todo cambiaría, típica jugarreta que te gastan los sentimientos. Nota mental: Cuando algo te dice que la cosa no va bien… Confía más en la razón que en el corazón, éste último suele perder la cordura. Pasa mucho, nos encabezonamos en buscar el camino de la felicidad por el “camino derecho” y día tras día te vas dando cuenta de que no es por ahí, pero sientes que es tarde para desandar lo andado, que probar otro camino ahora no es lo que toca, que tú quieres seguir por el derecho  no sabes porque, pues porque: “Por mis huevos”, si empecé por el camino derecho,  ¡acabaré por el derecho! Y así somos, y luego nos preguntamos ¿Qué he hecho yo para acabar así? -¿Qué, que has hecho? No escucharte y seguir por el camino derecho, ¡gilipollas!

Me gustaría contarte algo más de mí pero en estos momentos mis pensamientos se han convertido en mis peores enemigos y no hacen más que recordarme la gran frase, LA FRASE, que según él respondía a todos mis “porqués”. Ese conjunto de palabras ordenadas sintácticamente con el objetivo de dar, en este caso, un sentido triste y doloroso que me iba a cambiar la vida; “Clara, es lo mejor para los dos, espero que lo entiendas”. ¿Qué si duele? Como si te quitaran una muela sin anestesia, con un tirón brusco para sacarla y al no poder salir de golpe te van  tirando de vez en cuando intentando arrancarla definitivamente, pero no quiere salir y siguen tirando… ¡Ya paro! Vale, no me duele tanto, pero me duele diferente.

Aquí te he dejado un trocito de mí y de mi vida. Dame tiempo que la herida aún escuece, pero me levantaré no lo dudes, ya lo he hecho otras veces.  ¿Me acompañas?  principal